Todas las camisas conocen las mismas lágrimas,
ya no saben si empaparlas de coraje
o rendirse al significado de su tristeza.
Todo lo negro conoce las mismas piernas,
las extremidades que no vuelan y se ciñen a estar quietas.
Todas las palabras conocen a sus sucesoras, asumen el control
pero se pierden en lo que son, simples letras que se unen...
Todos los versos quisieron ser poema,
al final se quedaron en algo bonito.
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